miércoles, 18 de abril de 2018

La Psicología de la Muerte


Este no es un relato, es tan solo un poema basado en lo macabro de la muerte, espero este poema corto sea de su agrado...

"La Psicología de la Muerte"

Un niño nace, un hombre fallece,
un joven crece, un anciano perece.
¿Somos creación o tan solo divina ilusión?
Intento comprender el fin de las cosas, ignorante soy,
vagando por los desiertos de la soledad voy,
alquimista errante me dirás.
Veo y no creo, cuando veo a la parca andar llorando bajo las lunas rojas,
mientras va sacrificando vidas,
le grito y no me hace caso,
pero comprendo ahora
que es una asesina caprichosa en actitud dolosa...

Autor: Sinister Supay
Pintura: Angie Gillman

miércoles, 11 de abril de 2018

No Despiertes de esta Pesadilla


- Mañana nos vemos, la pasare con amigas en el bar (dijo Marta)
- Recuerda, a las 8, hasta mañana (dijo Pedro a su hermana)
- Chau (dijeron ambos al unísono)

Tras despedirse de Pedro, Marta se encamino hacia el bar. En el que todos los fines de semana la pasaba con sus amigos y amigas. Sin embargo, esa noche era distinta. Había algo muy extraño en el ambiente. A paso raudo, llego al bar, pero esa sensación no desapareció. ¿Qué está pasando? Se pregunto Marta. Mientras se disponía a comenzar la rutina, intentaba borrar la preocupación, que cada vez era más intensa. Hasta que capto lo que hacía distinta la noche. Era la oscuridad que la acechaba. Entonces empezó a sentirse perseguida. Repentinamente y como de la nada, apareció un hombre, envuelto en una negra y opaca túnica, de rasgos muy siniestros.

- Hola, Marta ¿Cómo estas esta noche? (dijo el hombre)
- Disculpa, ¿nos conocemos? (dijo marta)
- ¿No me recuerdas? Nos vimos anoche, cuando llegaste a casa
- Anoche estuve sola en casa, creo que te equivocas de persona.
- ¿Seguro no te acuerdas de mí? ¿Cómo explicas entonces la herida en tu cuello?

Marta  sintió una punzada en un lugar de su cuello, toco en ese mismísimo sitio, y cuando miro sus sedosos dedos, los encontró cubiertos por un líquido cálido, de color escarlata, muy brillante. El liquido cada vez ardía mas en sus dedos, hasta que noto como le hervía todo el cuerpo. Sintió que se desvanecía y cayó al frió suelo.

Entonces vio todo, el sueño que tuvo la noche anterior. Un vampiro le había mordido junto a su cama, sin embargo, no había sido un simple sueño, y si lo fue, no pudo despertar de este, quedando sumída en una profunda y oscura niebla, por siempre.

Autor: Sinister Supay
Pintura: Angie Gillman

jueves, 5 de abril de 2018

Ha Llegado la Hora de Morir


Corría y corría en la noche un pescador de río, gritaba y gritaba y no era escuchado, solo los animales de la selva amazónica eran sus únicos testigos, el pescador de unos 40 años, había dejado atrás su balsa en la orilla con los peces que había recolectado. Lo que lo seguía no se podía apreciar con claridad, era una sombra que reía. 

La luna llena iluminaba el terreno, era imposible esconderse esa noche, pues la luna se había convertido en la delatora de aquella víctima, la luna quizás lo hacía como castigo al depredador que había osado pescar en el río, lo que si era cierto, es que el pescador había ofendido con su soberbia de no creyente al haber entrado a pescar donde moraba el terrible: “Chullachaqui”, el duende selvático que reina en la amazonia.

El pescador al ver que la sombra aun lo seguía, opto por no correr más por la orilla y se adentro en la espesura de la selva, era una decisión suicida, pues en la espesura de la selva era donde dominaba aquella entidad, el pescador al ver que la selva era oscura pensó que esta le ayudaría en algo a esconderse, el pescador camino lentamente por la maleza, los arboles cubrían la luz de la luna, de a lentos el pescador miraba cuidadosamente por donde caminar, aunque no tenía idea de cómo podría salir luego, esa parte de la gran selva era por decirlo así virgen, camino buen trecho y sintió la necesidad de apoyarse en algo, vio la rama de un árbol y la rompió  para usarla de vara de apoyo, rompió la rama fuertemente, pero el árbol dio como un grito de dolor, por lo que se escucho un sonido fuerte, el demonio selvático, escucho el sonido de dolor de aquel hermano árbol y fue en búsqueda para cazar al pescador.

El pescador escuchaba la risa de aquel ser infernal, miró su reloj con la poca luz de luna y vio que este se había detenido, dándole más miedo, siguió corriendo,  tiró la vara, y parecía que las plantas lo delataban cada vez que corría. El pescador retrocedió para salir pero que por extraño que esto parezca la selva lo conducía a zonas sin salidas, el hombre al ver que jamás llegaría a casa decidió por comer alguna planta venenosa o alucinógena. Por alguna gracia divina, este encontró una planta por lo que quizás era la liana de la Ayahuasca, igual daba si para sentir las alucinaciones debía hervirla, pero siendo una ocasión cercana a  su muerte, le dio mordisco y en un momento empezó a tener visiones lentamente, se sentó y el Chullachaqui por fin lo había encontrado, el ser abrió su boca, el pescador reía, y miraba como la entidad lo tragaba como una serpiente anaconda que engulle a su presa, el pescador vio en el interior del demonio un cráneo con números a modo de reloj, comprendió en ese momento que la mordida a la liana le había hecho escapar de la realidad por un instante, pero lo que veía ahora no era falso, era real, ese cráneo con números, no era más que el reflejo de su muerte y el poco tiempo que le quedaba tras ser comida del Chullachaqui, quien hablaba mientras lo devoraba: Ha llegado la hora de morir.

Autor: Sinister Supay
Dibujo: Angie Gillman