sábado, 17 de marzo de 2018
El Patilarga
- Tic-tac. Tic tac,
- Como suena, este reloj de m…, no me deja dormir, son 3 am y suena peor que taladro…
Renegando empezaba el ultimo “día” para Gonzalo Renteria (aunque él no lo sabía), ya tenía 2 noches sin poder dormir, lo cual era raro, ya que el tenia un sueño profundo, en esos días cualquier sonido le impedía dormir, pero la razón base de que estos días no pudiese descansar era porque oía pisadas extrañas o pequeños pasos de metal, lo raro era que esta vez esos sonidos surgían a las 3 am y siempre el ambiente olía a un olor a valeriana con tabaco.
Para comenzar, Gonzalo, era un hombre de 41 años, alto, blanco, de buen parecer, que residía en Santiago de Chile, divorciado pero sin hijos, su aspecto atraía a muchas mujeres, pero todas terminaban siendo víctimas de él, era como un “psicópata” sentimental, sus relaciones finalizaban porque él las maltrataba o las engañaba, pero el siempre se colocaba como víctima ante la sociedad. Era gerente de una sucursal de una compañía de autos japonesa, sus empleados le conocían como una persona algo petulante, soberbia y posesiva, pero cuando convenía hacer convenios utilizaba su imagen para mostrarse como alguien dulce y amable.
Hacia 3 meses atrás, su última pareja de origen cubano, había jurado vengarse de él, porque le encontró en su celular conversaciones y fotos subidas de tono de parte de él en whatsapp con una universitaria de 20 años. La mujer, la cual era celosa y orgullosa, lo amenazo diciéndole, que tal engaño y humillación se las haría pagar muy caro algún día, a lo cual Gonzalo se mofó y divorcio de ella, total para él, eran amenazas de una mujer despechada y él se consideraba un dios, que cualquier acto malo que hiciera le daba igual, porque ante su círculo él era una persona “buena”, menos para sus empleados.
Su primera noche de insomnio comenzó un Martes, a medianoche se levantó sudoroso, miro la calle por su ventana, escucho pasos como clavos sobre las paredes, tomó un whiskey y se sentó en su cama, hasta que pudo descansar.
A la noche siguiente sucedió lo mismo, solo que se levantó de inmediato pues olía en su habitación un aroma apestaba a valeriana, ese aroma provenía de su ropa parecía la cual el sintió que tenía un aroma a tabaco pesado, escuchaba pisadas, hasta le pareció oír una carcajada, pero no le hizo mucho caso, lo extraño para él fue que a las 5 de la madrugada el olor como las manifestaciones desaparecían.
En la tercera noche, la cual su reloj sonaba como taladro, sucedió que por más que intentase dormir, no podía, escuchaba pisadas como clavos que martillaban el suelo, se escuchaba una risa fuerte y desagradable, su ropa empezó a oler a valeriana y tabaco, como la noche anterior, abrió la puerta de su habitación y avanzó sin iluminar pues su ventana recibía la luz de la luna llena. Escuchaba una risita que provenía de una parte de su sala, pero oía como que algo corría, miro que unas arañas descendían de la pared, eso le fue extraño, su ropa apestaba mas, pero él era ateo, no creía en nada espiritual, para una persona común, eso hubiese sido señal para llamar a un brujo, un cura o un investigador en lo paranormal, no el no creía en “bobadas”, avanzo y oía la risa fuerte, Gonzalo movió el sillón, y se asustó, pues había visto algo macabro, algo que ningún hombre con vida debería ver, una imagen espectral, algo horrible, si era el “patilarga”, el demonio de la muerte con patas de araña y puntas de acero, muy pocos sabían de este demonio, era una entidad tan oculta que en ningún libro de brujería que se vendiese en cualquier librería, hablaba de esta entidad, solo ciertos brujos o brujas sabían de este demonio. Gonzalo por el nerviosismo cayó al suelo, el “patilarga” lo miraba, se reía y le decía: he venido por ti, me gustan los de tu especie, hoy pagaras…
Al día siguiente nadie supo que paso con Gonzalo Renteria, no había dejado huellas de su desaparición, tampoco había rastros de sangre, el "patilarga" había sido enviado por la madre de la ex pareja de Gonzalo, la cual era una bruja cubana, y que había jurado que ninguna de sus hijas sufriría por culpa de un hombre como ella había sufrido, el pacto había sido hecho, y Gonzalo desapareció como muchos hombres que se burlaban de las mujeres, el "patilarga" se llevaba a la víctima en cuerpo y alma, siempre raptaba a su presa al tercer día de manifestarse, el demonio era invocado siempre con valeriana y tabaco por eso que la ropa de Gonzalo apestaba a tal olor, las arañas que indicaban el lugar donde estaba el "patilarga", tampoco eran arañas si no larvas astrales posiblemente victimas esclavas del "patilarga".
Autor: Supay Siniestro
Artista del cuadro: Angie Gillman Drawing
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